Venía yo para casa pensando en que contaros hoy, y la verdad es que no tenía muy claro de que hablar hasta que me he bajado del tren en mi parada, Ciempozuelos, donde somos famosos por el hospital psiquiátrico S.Juan de Dios, he empezado a meditar y rapidamente me ha venido a la cabeza el último anuncio de AQUARIUS.Es cierto que, como ellos dicen "El ser humano es extraordinario", ya nos mostraron a Justo Gallego y su catedral, ahora nos muestran a un grupo de "chavales" (es la manera más cariñosa que se me ocurre de llamar a estos alucinantes seres) con los que me cruzo algunas veces en el paseo de la estación de mi localidad cuando con sus monitores salen a dar alguna vuelta por la localidad.
Visto el cariño con el que se expresan, el poco amor que piden y el mucho que otorgan y el cuidado y el mimo con el que los atienden el personal del centro S.Juan de Dios, me ha hecho recordar el anuncio.
Ahí queda la web oficial de la bebida, que muchos tomamos cuando estamos malitos de la tripa, y la historia de los chavales argentinos.
No quería terminar sin poner el anuncio, aunque creo que todos lo habréis visto un centenar de veces en televisión:



La historia: tres ardillas, Alvin, Simon y Theodore, mientras observan cómo su casa es cortada por una compañía de árboles de Navidad. Con los muchachos todavía dentro, el árbol es enviado a la recepción de la prestigiosa disquera Jett Records, que se ubica en el centro de Los Ángeles. La compañía es dirigida por un mañoso e intrigante ejecutivo de la industria llamado Ian Hawk (David Cross). Ian es ex compañero de cuarto de la universidad de Dave Seville (Jason Lee), un músico y compositor desafortunado que nunca ha perdido la esperanza de tener una carrera exitosa con sus peculiares sensibilidades musicales. Cuando Dave va a Jett Records a proponerle a Ian una nueva canción, es echado a patadas de sus oficinas. Al llevarse una canasta de panqués como consolación, pasa a un lado del árbol de Navidad que está instalado en la recepción. Las Ardillas, que huelen los suculentos panqués, saltan en la canasta sin que Dave se percate de ello, y termina por llevárselos accidentalmente a su departamento, donde las Ardillas se instalan de manera subrepticia y con gran comodidad.